Proceso metodológicos de la pedagogía de la región europea
La pedagogía es la ciencia que estudia los procesos educativos y los métodos que se emplean para facilitar el aprendizaje. La pedagogía ha evolucionado a lo largo de la historia y ha estado influenciada por los contextos sociales, culturales, políticos y religiosos de cada época y región. A continuación, se hará un repaso por los procesos metodológicos de la pedagogía de la región europea, destacando el humanismo pedagógico en Italia, Alemania, Francia, Inglaterra y España, y la pedagogía de la reforma y la contrarreforma.
El humanismo pedagógico
El humanismo pedagógico surge en el siglo XV como una corriente de pensamiento que pone en el centro al ser humano y su dignidad, frente al teocentrismo medieval. El humanismo pedagógico se caracteriza por el interés por las humanidades, el estudio de las lenguas clásicas, la recuperación de los textos antiguos, el desarrollo del espíritu crítico y la valoración de la libertad y la creatividad. El humanismo pedagógico se desarrolla especialmente en Italia, donde destacan figuras como Vittorino da Feltre, Leon Battista Alberti, Lorenzo Valla y Erasmo de Rotterdam. Estos autores proponen una educación integral, basada en el cultivo de las virtudes morales, intelectuales y físicas, y orientada a la formación de ciudadanos útiles para la sociedad.
En Alemania, el humanismo pedagógico tiene como principal exponente a Felipe Melanchton, que introduce la reforma luterana en la educación y defiende el derecho a la educación de todos los niños y niñas, independientemente de su condición social. Melanchton organiza el sistema escolar alemán y elabora planes de estudio que combinan las humanidades con las ciencias y las artes.
En Francia, el humanismo pedagógico se manifiesta en la obra de Juan Luis Vives, que es considerado el padre de la psicología pedagógica. Vives analiza los factores que influyen en el aprendizaje, como la motivación, la atención, la memoria, la imaginación y el razonamiento. Vives también se preocupa por la educación de las mujeres y de los pobres, y propone una pedagogía activa, basada en la observación, la experimentación y la participación.
En Inglaterra, el humanismo pedagógico se refleja en la obra de Tomás Moro, que escribe la famosa obra Utopía, donde describe una sociedad ideal donde la educación es universal, gratuita y obligatoria, y donde se respeta la libertad de conciencia y la tolerancia religiosa. Moro también defiende la educación de las mujeres y la igualdad de género.
En España, el humanismo pedagógico tiene como representantes a Antonio de Nebrija, que escribe la primera gramática de la lengua castellana, y a Juan Luis Vives, que ya hemos mencionado. También cabe destacar la labor de la Escuela de Salamanca, que es un grupo de teólogos y juristas que desarrollan el derecho internacional y los derechos humanos, y que influyen en la educación de las colonias americanas.
La pedagogía de la reforma y la contrarreforma
La pedagogía de la reforma y la contrarreforma se produce en el siglo XVI, como consecuencia de la división de la Iglesia cristiana en dos ramas: la católica y la protestante. La reforma protestante, iniciada por Martín Lutero, supone una ruptura con la autoridad del Papa y la tradición eclesiástica, y defiende el principio de la sola scriptura, es decir, la primacía de la Biblia como fuente de verdad. La reforma protestante también promueve el principio de la sola fide, es decir, la salvación por la fe sola, sin necesidad de obras ni sacramentos. La reforma protestante tiene un gran impacto en la educación, ya que implica la necesidad de que todos los fieles sepan leer y escribir para acceder a la palabra de Dios. Por eso, los reformadores protestantes impulsan la creación de escuelas populares, donde se enseña la lectura, la escritura, el cálculo y la doctrina cristiana. También se fomenta la traducción de la Biblia a las lenguas vernáculas, para facilitar su difusión y comprensión.
La contrarreforma católica, por su parte, es la reacción de la Iglesia católica ante el avance del protestantismo. La contrarreforma católica se basa en la afirmación de la autoridad del Papa y de la tradición eclesiástica, y en la defensa de los siete sacramentos como medios de gracia. La contrarreforma católica también tiene una dimensión educativa, ya que busca la formación de sacerdotes y laicos que sean capaces de defender y difundir la fe católica. Para ello, se crea el Concilio de Trento, que establece las normas y los contenidos de la educación católica, y se fundan nuevas órdenes religiosas, como los jesuitas, que se dedican a la enseñanza y a la misión. Los jesuitas crean el Ratio Studiorum, que es un plan de estudios que abarca desde la educación primaria hasta la universitaria, y que se basa en el método inductivo, el uso de la lengua latina, la disciplina, la competencia y la ejercitación.
Video explicativo sobre la Educación Humanista en Europa
Referencias
Ainsworth, L. (2004). El legado educativo del humanismo renacentista. Madrid: Ediciones Akal.
Bravo Lira, B. (2009). La Escuela de Salamanca y los derechos humanos. Santiago de Chile: Editorial Universitaria.
González, A. (2007). La pedagogía de la reforma protestante. Barcelona: Clie.
O’Malley, J. W. (2000). Los primeros jesuitas. Madrid: Trotta.



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